Juanfran fue uno de los nuestros, un joven apasionado que creció disfrutando del fútbol en este emblemático recinto, defendiendo con orgullo a los colores Barbateños y compartiendo con sus compañeros algo mucho más valioso que cualquier victoria deportiva: la verdadera amistad, el compañerismo sincero y un profundo amor por el deporte.
Su talento con la zurda, su eterna sonrisa, su incansable forma de luchar y, por encima de todo, su inspiradora historia de vida quedarán grabadas para siempre en la memoria colectiva de un escenario que representa un pilar fundamental tanto para la estructura del club como para el corazón de todo nuestro pueblo.
Con este emotivo cambio de denominación, el objetivo principal es que cada niño que cruce las puertas del feudo barbateño pueda conocer su legado, que cada balón que ruede por el verde césped mantenga vivo su recuerdo y que, al pronunciar «La Zurdita Mágica de Juanfran», recordando al pequeño gigante que nos dejó una lección inestimable de valentía y superación.
Desde la directiva del Barbate C.F., expresan el más sincero agradecimiento al Ayuntamiento de Barbate y a toda la Corporación Municipal por este precioso reconocimiento aprobado por unanimidad, el cual quedará inmortalizado en la entrada de la que siempre será su casa a través de una placa conmemorativa para el recuerdo perpetuo de su zurda.
A partir de este momento, cada partido disputado en estas instalaciones adquirirá un significado aún más especial, convirtiéndose en un tributo vivo donde la pasión por el fútbol de base servirá como la mejor herramienta para mantener intacto el recuerdo de quien hizo vibrar a todos los aficionados desde la banda izquierda con su inigualable talento deportivo.
La comunidad local y la afición se unen en un abrazo simbólico a la familia de Juanfran, agradeciendo los inolvidables momentos compartidos en las gradas y reafirmando el compromiso del club de transmitir sus valores humanos a todas las futuras generaciones de futbolistas que vistan con ilusión la camiseta de nuestra histórica entidad deportiva.
Este bautizo oficial representa no solo un merecido tributo a su figura, sino también una luz de esperanza y un recordatorio diario para el pueblo de que la verdadera huella de un deportista reside en la grandeza de su corazón, la firmeza de sus valores y en la capacidad inquebrantable de unir a toda una comunidad bajo una misma pasión.



